Enfermedad diverticular de colon/diverticulosis

Definición

Diverticulosis se refiere a la presencia de pequeñas bolsas o sacos que crecen hacia fuera (llamados divertículos) y pueden desarrollarse en cualquier parte de tracto digestivo, siendo más frecuente en lado izquierdo de colon.

¿Qué es la enfermedad diverticular?

Los divertículos son saculaciones de la pared del colon debidas a la herniación de la mucosa y submucosa a través de la capa muscular en aquellas zonas más débiles, típicamente tienen entre 5-10mm. La prevalencia aumenta con la edad y afecta por igual a hombres y mujeres. La mayoría de los paciente con divertículos (70-80%) permanecerán asintomáticos a lo largo de su vida, y se trata de un hallazgo casual al ser estudiados por otros motivos.

¿Cuál es la causa de la diverticulosis?

No se conoce con certeza por qué se desarrolla la diverticulosis, pero se han planteado varías teorías. Algunos expertos creen que la contracción anormal y los espasmos (a consecuencia de lo cual periódicamente aumenta la presión en el colon), serían la causa para la formación de divertículos en zonas débiles de la pared intestinal.  Por otro lado, en el desarrollo de la diverticulosis también podría desempeñar alguna función la alimentación con bajo contenido de fibra, pues se ha visto que es muy raro encontrarla en las áreas rurales de África donde la alimentación es alta en fibra.  Además, parece que existe una predisposición genética a la diverticulosis; es decir, cuando los padres o abuelos de alguien tuvieron diverticulosis, esa persona también podría desarrollarla

¿Cuáles son los síntomas?

El sobrecrecimiento bacteriano en el divertículo da lugar a síntomas intestinales inespecíficos como dolor abdominal (el más frecuente) que suele ser de carácter cólico, recurrente, suele aumentar tras la ingesta y mejorar tras deposición o el ventoseo. Puede acompañarse de hinchazón abdominal (gases), alteración del ritmo intestinal, generalmente estreñimiento, pero también diarrea o alternancia.

¿Como se diagnostica?

La colonoscopia es el procedimiento diagnóstico de elección. En función de la edad, los factores de riesgo o situación clínica del paciente, puede utilizarse la tomografía computarizada (TC)-colonografía (TCC). El enema opaco doble contraste sólo se recomienda hoy en día como alternativa a la TCC en caso de no disponer de ésta.

¿Cuáles son las complicaciones de la diverticulosis?

La diverticulosis puede ocasionar varias complicaciones como inflamación, infección, sangrado o obstrucción intestinal. La diverticulosis no provoca cáncer. La diverticulitis es la inflamación y/o infección de los divertículos.  Los síntomas más frecuentes son fiebre, dolor abdominal (generalmente en la parte inferior izquierda), diarrea y/o estreñimiento. Entre otras complicaciones de la diverticulitis están el desarrollo de un absceso o de un estrechamiento del colon (obstrucción).
Cuando se presenta una hemorragia diverticular, se trata de un sangrado abundante de color rojo vivo por el recto, normalmente ocurre sin aviso ni dolor.  Normalmente se autolimitan sin ningún tratamiento especial.  Sin embargo, para diagnosticar y tratar la causa del sangrado, podría ser necesario realizar un examen endoscópico o radiológico con una angiografía (inyección de sustancia de contraste en los vasos sanguíneos) para identificar y tratar un sangrado producto de los divertículos.  En aquellos casos en que ni el control endoscópico, ni el radiológico logran controlar el sangrado, podría requerirse una operación para extirpar la zona implicada.

Tratamiento

En la diverticulosis asintomática, y en los casos en que la sintomatología no es recurrente, no se requiere tratamiento. En la enfermedad diverticular síntomatica recurrente, el tratamiento debe ir enfocado a eliminar o mejorar los síntomas y prevenir las complicaciones. La asociación de fibra soluble y la administración cíclica de rifaximina es la estrategia más eficaz para mejoría de los síntomas y, en menor medida, para reducir las complicaciones. Algunas observaciones apuntan el papel de los probióticos en la mejoría de los síntomas, pero no existe evidencia suficiente para recomendar su empleo.

Recomendaciones dietéticas y hábitos saludables.

  • Alimentación con alto contenido en fibra: legumbres (judías, garbanzos, lentejas…), cereales y derivados (pasta, pan…) integrales, verduras y hortalizas (guisantes, espinacas, acelgas, habas, col, judías, zanahoria…) y frutas frescas (higos, fresas, albaricoque, ciruela, manzana…).
  • Comer menos cantidad y más veces al día.
  • Ingerir abundantes líquidos. Se recomienda beber entre 2 y 2,5 litros al día.
  • Adquirir un hábito de evacuación regular (establecer rutinas).
  • No retrasar las ganas de evacuar.
  • No hacer esfuerzo durante las evacuaciones.
    Realizar ejercicio de forma regular . Caminar 20-30 minutos al día favorece el tránsito intestinal.

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